Urgencias

Si bien este mensual digital se encarga de hacernos recordar, mes tras mes, que el primer problema social que tiene este pueblo es su problema nacional: la invasión, ocupación, colonización y partición de su Estado, Nabarra; urgente sería que cogiésemos consciencia de ello y supiésemos interiorizar y procesar dicha afirmación.

Heredamos de nuestros antepasados un Estado soberano, al cual le dieron forma de reino, como no podía ser de otra manera en aquella época. Hoy, ese concepto de Estado produce rechazos, olvidándonos que lo esencial no reside en la forma de estructuración que se dieron hace ahora casi 1.200 años sino la institución que nos ha permitido llegar a donde aún estamos gracias a 796 años de estatalidad propia. Es decir un Estado. Esa es la herencia que nos dejaron nuestros antepasados.

Querer enredar la cuestión con palabras fetiches como reino o república sólo dificulta la toma de consciencia de que somos actualmente un Estado ocupado y no aporta absolutamente nada en el ámbito político, donde nuestras prioridades deben ser otras.

¿Acaso pueden ser considerados como paradigmas de libertad y justicia el reino de España o la república francesa? ¿Alguno o alguna ve diferencias sustanciales entre lo uno y lo otro?

Lo mismo nos sucede con la falsa dicotomía entre derechos sociales y derechos nacionales. Los derechos nacionales constituyen los derechos sociales, siendo los derechos sociales constituyentes de los derechos nacionales.

Cualquier ciudadano de cualquier Estado soberano tiene esa premisa como algo inherente a su condición de ciudadanía, nosotros no.

Tenemos que reorganizarnos ideológicamente, volver a adquirir una mentalidad de Estado, elevar el nivel de auto estima política que se encuentra bajo mínimos, redescubrir nuestra historia política que nos ha sido ocultada, saber acertar en el diagnóstico y desembarazarnos del escenario que nos han construido alrededor nuestro los que buscan nuestra desaparición.

Reagrupar nuestras fuerzas entre los que estamos determinados a elevarnos a sujeto político debe ser nuestra prioridad en estos momentos. El despliegue de esas fuerzas deberá ajustarse a las reglas que imperan en el ámbito de las ciencias políticas, cuya máxima es saber medir, discernir y caracterizar en cada momento las fuerzas disponibles acordes a los objetivos alcanzables.

Sólo si disponemos de la fuerza suficiente lograremos doblegar la voluntad del enemigo, en caso contrario, es impensable adentrarnos en una ofensiva política. Para ello nos tenemos que reorganizar y preparar adecuadamente las actividades políticas que nos conduzcan a ello y que aquí, algunas han sido enunciadas.

 

No Replies to "Urgencias"

    Dejanos tu opinión

    Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies