Tabarnia, un cuento chino

Harriola Elkano

Quien detecte cierto aire despreciativo en la expresión acierta. Porque ésa es la intención.

Desde la caverna se intenta vender la segregación de Barcelona y Tarragona como una estrategia que permita al secesionismo mirarse en un espejo y comprobar lo estúpido de sus pretensiones. Sin embargo, el proyecto Tabarnia es la enésima repetición de una estrategia ya clásica en cualquier imperio que se precie. Y España no iba a ser menos. Divide et Impera. Lo hicieron los romanos en la franja sud-occidental de la actual Inglaterra y lo hizo Hernán Cortés en lo que hoy es México, por   poner dos sencillos ejemplos.

El españolismo peca de originalidad y se aferra cual gato panza arriba a las viejas recetas de siempre. Por más que queden aún ingenuos que no acaban de creerlo, el propio estado de las autonomías se basa en el presupuesto de una división administrativa que no obedece a razones históricas, sino a un intento por mantener la cohesión territorial de España y conjurar tentaciones secesionistas.

La segregación en dos comunidades autónomas en suelo español de lo que hoy algunos llaman Euskal Herria no fue ni siquiera un experimento de laboratorio. Lo habían logrado ya en 1931 y volvieron a aplicar la receta tras la muerte del dictador Francisco Franco.

Y, allí donde no llega la coacción del Gobierno español, están los movimientos sociales que actúan como fuerza disuasoria en cuanto el atávico instinto soberanista de Navarra hace acto de presencia. Alentados por la consideración de Franco hacia Araba como provincia leal al Alzamiento Nacional. Poco importa que no haya ninguna justificación histórica: basta con apelaciones populistas a la diversa distribución de la riqueza o del modo en que se distribuye el gasto presupuestario en unos territorios y en otros. Fue ahí donde entró en escena el partido político Unidad Alavesa, quien, espoleado por mantras como “Álava como Navarra”, llegó a tener una nutrida representacion en el Parlamento Vascongado.

Los argumentos de los defensores de Tabarnia recuerdan tanto a los de los afines de Unidad Alavesa y el caldo de cultivo ideológico en el que sus postulados descansan que sus pretensiones provocarían la risa si no fuera por la gravedad del escenario jurídico político que plantean.

Unidad Alavesa, con el correr del tiempo, se deshizo como un azucarillo y nadie cogió el testigo en los últimos años. Dada la actitud del partido hegemónico en Navarra (PNV + Nafarroa Bai) y dado el conformismo en el que el antaño bloque independentista de izquierda ha caído, nada hace augurar  el surgimiento de la estrategia de la división interna. La pregunta que cabe hacerse es qué recorrido tendrá Tabarnia, aunque creo que resulta vital comprender qué, más allá de el florido, irónico e imaginativo marketing de sus impulsores no es más que una vieja maquinación del españolismo. Sí,  harta de charlatanería política y exenta del mínimo rigor político y menos aún histórico, pero aún capaz de engatusar a los más incautos.

 

 

No Replies to "Tabarnia, un cuento chino"

    Dejanos tu opinión

    Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies