Se dio el paso

Se elevó el pasado 1 de octubre en Catalunya un frente de dignidad frente a la barbarie de la delincuencia imperialista organizada. Escalofríos de emoción contenida, y a la vez de miedos justificados, nos recorrieron el cuerpo al ver la determinación de un pueblo que plantó cara a hordas desbocadas, repletas de odio, que no podían creerse que el pueblo ocupado les había perdido el miedo.

Se estaban escribiendo en esos precisos instantes las primeras letras del proceso constituyente catalán.

Las hordas extranjeras tuvieron que tocar a retirada, derrotadas por la población autóctona, y retirarse de la calles, tomadas por la determinación de un nuevo sujeto político que ha irrumpido de facto en la escena internacional.

Es lo que nuestra inteligencia emocional, no exenta de componente político, nos dejó en la retina mandando esos estímulos a nuestro cerebro.

Pasados unos días, la inteligencia emocional abre paso a la inteligencia racional.

Aparecen las primeras constataciones: en Catalunya hay pueblo, capacidad efectiva de control del territorio y se confirma que también hay Jefatura de Estado.

Existe en los territorios catalanes un fuerte tejido asociativo que abarca a todas las capas populares y que ha logrado, en base al consenso nacional, un nivel de complicidad inaudito para ponerlo en práctica en la dirección de desarrollar acciones concretas, auto abasteciéndose de medios suficientes para realizarlas, desafiando la autoridad de un gobierno extranjero que hasta entonces tenia la plena potestad para imponer y someter a los autóctonos a sus dictados a través del uso o la amenaza de la violencia.

Ese primero de octubre de 2017 acabó con el mito de la desobediencia.

El pueblo catalán ha demostrado que obedece, obedece a las autoridades que considera suyas, y por lo tanto, legitimas.

El acto de obedecer a una institución propia da por hecho que se desobedece a la institución que se considera ilegal y extranjera, eso se demostró con hechos, no con declaraciones. Catalunya nos ha dado una gran lección en este sentido.

Para ello, tuvieron que acabar con la pseudo-cultura política de la insumisión y la desobediencia e instalarse en la de la obediencia a las orientaciones provenientes de una autoridad propia.

Sólo se puede dar dicha situación, si previamente, existe dicha autoridad que brote de la fuerza popular y se convierta en la referencia política y el embrión de la auto-institucionalización del poder político que emana de ese pueblo.

Es lo que el pueblo catalán, y este mismo medio de comunicación, vislumbró y efectivamente, se confirma que así es.

El día diez de octubre, en el aún parlamento autonómico de Catalunya, las condiciones políticas para el nacimiento de un nuevo Estado estaban lo suficientemente engrasadas para dar inicio al proceso constituyente del nuevo Estado sin ningún tipo de equívoco en base a un Mandato popular claro y conciso de millones de catalanes que consiguieron tomar la plaza y controlar en su totalidad el territorio del Estado catalán, en todos los ámbitos.

El imperialismo, desencajado y desarbolado, contra las cuerdas, supo que de ejecutarse ese Mandato popular en forma de declaración solemne ante la opinión internacional, donde todos los focos mundiales apuntaron a esa cámara, suponía la perdida de un territorio que ocupó de manera ilícita y delictiva durante estos últimos tres siglos. Su resistencia a perderlo se ha manifestado en toda su crueldad con los métodos a los cuales siempre han recurrido en toda su historia y los resultados cosechados indican que van a ser exactamente los mismos que los que cosecharon en Cuba o en Filipinas.

El momento cumbre llegó ese 10 de octubre y el representante encargado de dar solemnidad al Mandato en forma de declaración, ante el estupor de los medios internacionales, de todos  los pueblos del planeta pendientes de dicha declaración y la de su propio pueblo conteniendo el aliento ante un momento único, rechazó la realidad y declaró ante el mundo que su pueblo no es aún mayor de edad.

Es lo que conlleva la estructura mental de los que piensan y actúan de manera vertical. Suplantan la fuerza y la determinación popular por la decisión de un pequeño lobby que actúa y dispone a su manera del esfuerzo, tesón y organización de todo un pueblo.

En un planteamiento lineal y transversal no pueden caber dudas de quién es la dirección de un proceso de emancipación estatal y quién está al mando absoluto: el Mandato. Confundieron estos “líderes” la discreción y la determinación con el secretismo y la conspiración.

Las siguientes horas, días y semanas posteriores a ese triste diez de octubre serían cruciales para ver si se produciría un vuelco a esta escandalosa situación y se activase un movimiento que impusiese la horizontalidad.

Ocurrió.

La vía del charlatarismo político, eso sí, disfrazado de tacticísmo, cintura política, inteligencia estratégica y demás estupideces fue derrotada.

Pasamos de un amago de convocatoria vergonzosa de elecciones autonómicas (a cambio de volver a una situación idéntica a la que transcurría a penas un mes antes) a la declaración unilateral de la independencia e inicio del proceso constituyente del Estado catalán en forma de República, en veinticuatros vertiginosas horas.

Algunos y algunas pensarán que todo estaba planeado, de que se trataba de una ingeniería política, nosotros opinamos que no.

Es desconocer las características de la política en sí, donde no existe la genialidad pre-hora sino que ésta, la política, está basada en actuaciones supeditadas a  la relación de fuerzas en presencia y donde el escenario puede pasar de la certeza absoluta a la más completa incertidumbre con un simple paso en falso. En política no cabe la magia, otra cosa es la estrategia. Bueno sería que no confundiésemos ambos términos.

¿Y a partir de ahora, qué?

Saber evaluar y definir la situación en sus términos exactos. La primera constatación es que existen, y por lo tanto tenemos que aprender a discernir, dos estamentos que configuran actualmente las entrañas del Estat catalá: su Jefatura de Estado y los representantes de ese Estado.

El primero de esos estamentos, como la lógica indica, al ser más poderoso que el segundo, impuso su criterio y dio forma a ese Estado bajo la denominación de república.

La Jefatura del Estado es el ente difícilmente penetrable y movible.

Es en este caso, además, la vanguardia de la horizontalidad, por quienes la componen y posee tres cualidades políticas que van a marcar el futuro de la restauración de la estatalidad catalana y la defunción del imperialismo ocupante en esos territorios que hasta bien poco estaban bajo su control: determinación inquebrantable, capacidad estratégica contrastada y absoluto control del territorio.

El segundo estamento, sus representantes, acomodados hasta ahora en el status autonómico sub-político y aún resistentes a la realidad vigente, han sido utilizados, como mandan los cánones de la política, como un instrumento para dar el paso, absolutamente necesario, que supuso el inicio del proceso constituyente por medio de la declaración unilateral de la independencia así como las dos leyes propias que permitieron activar la estrategia, la ley de referéndum y la ley de transitoriedad jurídica de la República catalana.

Ese segundo estamento es movible, variable y cambiable según los intereses políticos estratégicos que marque y ejecute la Jefatura del Estado.

Sus movimientos tácticos también serán movibles, variables y cambiables y ello supondrá muchas veces la incomprensión proveniente de las capas populares, que las irán asumiendo cuando tengan bien interiorizado, por la vía de los hechos, la existencia de esos dos estamentos diferenciados, como bien lo han podido comprobar el día 27, fecha del nacimiento de la República catalana.

Todo ello son las consecuencias de una situación anómala donde las fuerzas de ocupación, en su conjunto, aún oponen resistencia, atrincheradas en sus bunkers. En el otro bando se ha producido la mutación de objeto sometido a sujeto político.

Ahora, lo que corresponde, y de manera urgente, es que cese esa resistencia a la Jefatura del Estafo por parte de la representación del Estado para así agilizar las acciones tácticas que pongan en brete los movimientos del enemigo, consiga la fusión y no la confusión entre las masas y el liderazgo, permita desarrollar la estrategia de la República y coseche los apoyos internacionales tan necesarios en esta fase de la ofensiva estatal catalana.

De momento, una cosa ha quedado demostrada y es la debilidad extrema del imperialismo al cual sobre-valoramos. Acostumbrados a adoptar una actitud sumisa ante él por temor a su fuerza, nos resignamos a no responder a sus tropelías. En cuanto un pueblo estratégicamente preparado y organizado le ha plantado cara y ha actuado, desafiando toda su parafernalia coercitiva, hemos asistido a su desbandada en todos los órdenes, sabedores como lo son, que han perdido el control del territorio que ocupaban de manera ilegal y que sólo les va a quedar una salida: su retirada.

1 Reply to "Se dio el paso"

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    Asier noviembre 4, 2017 (7:28 pm)

    Idatziarekin lotuta argazkia primeran dago. Behekoek goikoei agintzen… zoragarria!

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