Involución

Aritz Urtubi Matalaz. ORREAGA (n.e.p)ko kidea.

Un montón de gente vive tristemente para morir democráticamente ( La Polla Records ) . Y tu… y tu.. ¿y tu a que esperas?

Este estribillo de uno de los grupos musicales de este país de los años ochenta es el retrato vivo de lo que le sucede a nuestro pueblo actualmente. Vivimos en una situación de ocupación, privados de libertad y nos inducen a asumir que ello corresponde a una situación democrática. En cierta medida, si con el poder que atesoramos como pueblo no somos capaces de organizarnos y reaccionar ante tal situación, estamos abocados a seguir padeciendo unas circunstancias que de hecho aceptamos, debido a nuestra desidia y pasividad.

Si a ello le añadimos que una de las familias políticas del país que presume haberse puesto al frente de lucha de liberación nacional incentiva de todas las maneras posibles que esto sea así, la cosa promete…

El objeto en cuestión considera que el imperialismo ha entrado en una fase de involución. Es decir, que éste último, en algún momento ha detenido algún proceso evolutivo democrático y ha dado un retroceso dentro de esa evolución.

De dos cosas una, o esa “vanguardia” hace gala de una estupidez integral o de manera consciente se prestan a esta sinvergüencería política. Nosotros nos inclinamos por la segunda probabilidad… ¿o ambas?

Pensamos en  la segunda porque se deben ante todo y sobre todo a un aparato político que diseña, con constancia y tesón, el debilitamiento de este pueblo hasta su entera rendición, desmovilización y disolución. Y nos referimos al término aparato político porque están perfectamente alineados con quienes saben, que al día de hoy, son un sujeto político: el imperialismo.

Pero un grado de estupidez también rezuma de esa actitud al haber elegido el bando equivocado. El bando contrario al nuestro, el del pueblo que se sabe ocupado y no renunciará en ningún momento a la resistencia.

Intentaremos explicar lo que significa imperialismo y si acaso lo leyesen, cosa que dudamos que hagan porque ni tienen interés alguno en ello como tampoco tienen la más mínima disponibilidad y capacidad para entenderlo, explicaremos también porque en este país sigue vigente el germen de la división, que se puede resumir con esta fatídica afirmación: “zu eta ni ez gara gu”

El imperialismo nunca ha sido factor ni tractor de evolución alguna, con lo cual difícilmente puede involucionar al no haber sido nunca fuente de evolución.

El imperialismo es agresión, ocupación, desmembración, imposición, guerra, terrorismo, colonización, cárcel, fusilamientos, secuestros, exilio, destrucción lingüística y cultural, liquidación, humillación, extorsión, intoxicación, sumisión ideológica, adoctrinamiento, regresión, vulgaridad, falsificación, negación, xenofobia, degradación, sustitución, totalitarismo, despotismo, persecución, silenciamento, exterminio, genocidio y exaltación de crímenes cometidos contra hombres, mujeres y niños indefensos.

Nuestra libertad nos fue arrebatada con la aplicación de estos métodos aquí descritos y resultante de todo ello, nos preguntamos: ¿Cómo se puede tan siquiera mencionar la palabra democracia para referirse a nuestra situación de pueblo ocupado, sitiado y sometido?

Ellos, nos hablan de déficit democrático…

Proclamar, como lo hacen los voceros del “independentismo” muy de izquierdas y abertzales ellos, que los Estados ocupantes entran en una fase de involución es por un lado, aceptar la ocupación siempre y cuando ésta contemple espacios de comodidad donde ellos (los supuestos independentistas) puedan seguir ostentando cargos y sean admitidos como la representación “legal” del cipayismo a las órdenes de la metrópoli y por otro lado, es volver a mentir a su pueblo cuando dicen apostar por la unilateralidad para hacer frente al totalitarismo destructor del imperialismo y a renglón seguido admiten que éste último evolucionó de manera positiva y constructiva y que “ahora” ha entrado en una fase de involución. Dicho de otro modo, siguen y seguirán con la cultura política del pactismo, esperando “gestos” de quienes tienen programada nuestra desaparición, cobijándose en sus instituciones para que las asimilemos como nuestras, convirtiéndose en cómplices del desangramiento tanto económico como cultural y lingüístico de un pueblo indefenso por causa de la alineación de esa vanguardia con el poderoso ante el cual se pliegan sumisamente y le hacen el trabajo sucio, labor de una bajeza humana sin precedentes y sin la cual el imperialismo no podría subsistir en territorios inhóspitos y totalmente hostiles donde se saben rechazados y considerados fuerzas de ocupación extranjeras por la población autóctona.

Al no plantearse correctamente la raíz del conflicto que nos enfrenta con las fuerzas invasoras en su justa medida, difícilmente se pueden abrir espacios conjuntos de rearme ideológico y político en la búsqueda de soluciones si el diagnóstico de la actual situación política que nos toca vivir no es coincidente.

Si existen fuerzas invasoras ello quiere decir que algo invadirían esas fuerzas… De algún lugar aparecieron…

Invadieron territorios que no les pertenecían.

Ahora bien, ¿bajo que modelo estaban estructurados esos territorios?

Y ahí es donde se quiere negar la mayor y silenciar una realidad con la intención que ésta sea relegada en el más profundo olvido.

Los territorios invadidos conformaban un Estado perfectamente estructurado con todos los atributos que permiten hacer funcionar una organización política de esa índole.  La raíz del conflicto antes mencionado tiene su procedencia en que nos organizamos como pueblo en un ente estatal y éste fue invadido por un Estado vecino al sur y por otro al norte con la complicidad e intervención directa de un tercero que en aquellos momentos “marcaba” las normas internacionales en la relación entre Estados . La invasión sigue vigente a través de la actual situación de ocupación.

¿A que viene ahora intentar reinventar una historia que no necesita de inventos, fabular con una confederación de tres Estados en uno y demás estupideces?

Somos un Estado ocupado, no estamos dispuestos a perder la posición política adquirida con cantos de sirena que nos quieren desviar del enfoque correcto que le debemos dar a una situación ad hoc.

Es un conflicto internacional entre tres Estados que sólo se puede resolver con la retirada de dos de ellos de los territorios del tercer Estado.

Para ello, la acumulación de fuerzas dirigida en esa dirección será la que pueda provocar movimientos en ese sentido. Esas fuerzas deben cobrar consciencia de que no necesitan elevarse a sujeto político por que ya lo son como tal.

Somos miembros de un Estado ocupado y hay que poner un término a la ocupación de nuestro Estado activando la resistencia y proveernos de nuestras propias normas y ejecutarlas bajo la conducción de una autoridad nacional que canalice, reúna y coordine toda la fuerza que emana de nuestro pueblo.

Si este planteamiento estratégico no consigue aunar todas las fuerzas vivas del país entorno a este análisis y por consiguiente al objetivo aquí referido, entonces no existe ninguna posibilidad de reagrupar las mencionadas fuerzas que son las que otorgan poder a un pueblo en pro de la recuperación de la estatalidad que le fue y sigue siendo arrebatada por dos Estados, contraviniendo el derecho internacional.

1 Reply to "Involución"

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    luziano enero 2, 2018 (2:21 pm)

    ¿Por qué ese encono con la izquierda abertzale?¿No hay parcelas sociopolíticas en este país contra las que “romperse los cuernos” en el proceso de descolonización mental? Aunque tu intención sea la más inocente, el resultado me parece tristemente tendencioso y tiene cierto tufillo a “derecha abertzale”…

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