El imperialismo se sitúa fuera de la realidad

Nahikari Sorozabal. ORREAGA (Nabar Estatu Pentsamendua)ko kidea.

“¡No se producirá ningún quebranto de la Ley desde un parlamento autonómico!”: promulgación de la Ley de Referéndum y promulgación de la Ley de Transitoriedad Jurídica fundacional de la República de Catalunya.

“¡No habrá referéndum!”: hubo plebiscito en toda regla para refrendar una decisión tomada.

“No permitiremos ninguna declaración de independencia!”: declaración unilateral de independencia ejecutada.

En política, la correlación de fuerzas en presencia marca la realidad.

El imperialismo subestimó al que se convertiría en sujeto político, confiado como estaba, de que la ley de mármol, la ley del terror invalidaría cualquier posible movimiento de alcance de éste último y se mantuvo muy seguro en su análisis de que el bando contrario, a lo sumo, buscaría una mejora competencial dentro del orden establecido y dentro de los principios incuestionables de su Constitución y de su unidad de la “Patria” indivisible.

Torció el morro y su mueca empezó a exudar una cierta preocupación en cuanto detectó que desde un parlamento autonómico se estaban gestando dos decretazos, que de producirse, podrían convertir a ese parlamento en un Parlament.

Miraron hacia otro lado en cuanto a la capacidad movilizadora que estaba consiguiendo unos registros totalmente inéditos desde el año 2012 y liderados por el cuerpo popular sin presencia activa de los partidos políticos al uso.

Los acontecimientos, por su rapidez, le dejaron descolocado y atónito ante lo que estaba sucediendo a partir del mes de julio de 2017.

Los meses de setiembre y octubre confirmarían sus peores pronósticos: la perdida del control del territorio catalán.

Intenta reaccionar cebándose sobre la parte más débil y menos preparada del bando contrario: los políticos profesionales del autonomismo que acudieron, uno tras otro, voluntariamente sin ejercer ningún tipo de resistencia a todo tipo de juzgados que el imperialismo les tienen preparados. El resultado, como no podía ser de otra manera, ha sido un ejercicio de humillación sin precedentes donde estos “políticos” han sido forzados a tener que renegar de sus principios y acatar los preceptos del imperialismo que incluyen explícitamente la dominación ejercida contra su propio pueblo.

Victoria raquítica si analizamos los siguientes hechos y consecuencias:

El 1 de octubre supuso un tsunami en el que la voluntad popular se impuso tomando las calles, las urbes y las zonas agrarias desde donde se hicieron con el control efectivo del territorio. El nivel organizativo y de coordinación para llevar a cabo semejante acción política es de una precisión estratégica digna de tener en cuenta.

Si a ello le añadimos la firmeza, decisión y determinación de más de dos millones de personas tomando parte en esa ofensiva en toda regla contra el imperialismo, constatamos por la vía de los hechos que se dio efectividad al derecho de autodeterminación, es decir, implantar la independencia por medio de la fuerza, en la calle, no en los despachos ni en las cámaras ni en los periódicos.

En el aspecto ideológico político el pueblo de Catalunya sale tremendamente reforzado en cuanto a la comprensión de que su primer problema social es su problema nacional e interioriza la ilegalidad que supone la presencia del imperialismo en sus tierras, un nivel al que no llegan pueblos cercanos, como el nuestro, por ejemplo. Ellos han tomado consciencia, de manera muy nítida, que las elecciones organizadas por el imperialismo en sus territorios son ilegítimas e ilegales a pesar de su posible participación debida a la incompetencia de sus representantes que son incapaces de articular una respuesta política ante un momento políticamente histórico donde a poco que activasen esa respuesta, acorde al nivel en el que se encuentra su pueblo, ello supondría para el imperialismo quedar totalmente desarbolado.

Esos representantes, supuestamente estatalistas, lo tienen de aquí en adelante muy complicado para “convencer” a su pueblo que un retorno al autonomismo y al encaje dentro de las estructuras del imperialismo es lo más beneficioso para Catalunya y renunciar de esa manera al Estado propio. Renunciar a implementar lo que declararon en el Parlament.

El hecho de que la representación que se encuentra en Bélgica haya anunciado el establecimiento de una estructura estable en dicho país para llevar a cabo una labor política y ello no haya acarreado ningún rechazo por parte de las autoridades belgas nos indica que existen fuertes complicidades internacionales con la causa estatalista catalana. Evidencia que hay más Estados que ven con buenos ojos el procès y lo apoyan con hechos, si bien, en este estadio aún, no se pronunciarán abiertamente hasta comprobar que las intenciones del sujeto catalán sean acordes a sus actuaciones.

Por último, reseñar que la legitimidad a la que hace alusión el President para ostentar ese cargo no proviene de las elecciones autonómicas, por ser éstas impuestas por las fuerzas de ocupación, ilegítimas e ilegales. Esa legitimidad se la proporcionó su propio pueblo en el que será recordado como “el día de la dignidad catalana”, con fecha de 1 de octubre de 2017.

Conveniente sería no olvidarlo nunca como conveniente sería también ejercer como un jefe de Estado, es decir, como el President de la República de Catalunya y dejar definitivamente a un margen la ambigüedad.

No Replies to "El imperialismo se sitúa fuera de la realidad"

    Dejanos tu opinión

    Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies