Somos un País entrecomillado

Resulta un ejercicio de funambulismo poder hablar o escribir de nuestro país en términos propios. Al ser, como somos, un pueblo sometido y colonizado donde la ideología imperialista se ha adueñado de nuestro razonamiento y por consiguiente de nuestros posteriores pasos en cualquier actividad cotidiana, suplantamos nuestra personalidad política reflejada en un espejo que nos devuelve una imagen de normalidad que no es tal.

Citaremos aquí unos cuantos ejemplos para poder mejor entender a qué nos referimos:

O  Abogamos por un sistema de enseñanza “publíco” que en realidad está en manos de los dos Estados ocupantes que en cualquier momento pueden tirar de “decretazo” para poner las cosas en su “orden”.

O  Abogamos de la misma manera por un sistema de sanidad “público” y el resultado es idéntico al descrito anteriormente. No existe, en un país privado de su  Estado, sistema propio, por lo cual, no puede ser ni público ni privado, son simplemente sistemas impuestos y carentes de la más mínima legitimidad.

O  Tenemos “gobierno”, cuando resulta que ese gobierno puede ser suspendido en cualquier momento por un gobierno de verdad.

O  Tenemos partidos políticos “vascos” cuando en realidad no disponemos de un Estado propio y esos partidos se deben de registrar dócilmente y en buena regla como partidos españoles.

O  Disponemos de una “economía” saneada o deteriorada cuando en realidad no decidimos nada sobre economía en ningún órgano internacional, ni nacional, ni  supranacional.

O  Disponemos de un parlamento “vasco” que es una autonomía española sin voz ni voto en el concierto internacional de los Estados.

O  “Nuestra selección” de fútbol no disputará la Euro-copa ni los mundiales. Sin embargo, “los vascos” sí estarán presentes en dichas competiciones….

O  Se convocan las elecciones “vascas”, cuando los vascos no disponen de un Estado propio para convocarlas.

O  Tenemos  un “lehendakari”, que en realidad es un funcionario ordinario de la Corona española, ese es su título real para asombro de más de un lector.

O  Circulamos por la “nacional 1” desde Donostia a Gasteiz…

O  El Athletic club acabó quinto de la “liga”.

O  Disponemos de carnets de identidad y pasaportes “vascos” sin tan siquiera tener una jurisdicción y un Estado que nos ampare.

O  Los ciudadanos “vascos”… y resulta que no disponemos de ciudadanía.

O  Soy “vasco”. El resto de ciudadanos del planeta buscan en el mapa donde está situado ese país, esa nación, ese Estado y no aparece por ningún lado.

Es nuestra triste e insufrible realidad, la que el imperialismo nos ha impuesto después de un proceso de invasión, ocupación y sometimiento de una brutalidad sin precedentes, que pocos pueblos como el nuestro han sufrido con tanta saña y violencia y del cual parece que sufrimos amnesia.

La falta de autoestima política, el proceso de acomplejamiento frente al invasor y el auto-odio hacen el resto.

Dar salida a esta situación de esquizofrenia política requiere una gran dosis de racionalidad que sólo la podremos conseguir cuando logremos salirnos, con esfuerzo y constancia, de la lógica del imperialismo y descolonizar nuestras mentes para recobrar consciencia de lo que somos desde una perspectiva propia y libre de ataduras coloniales.

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