La Quinta columna

Conocedor, el imperialismo franco-español, de nuestra situación de pueblo colonizado, su cometido consiste en profundizar en esa línea de actuación política dotándola de cuantos elementos sean necesarios y pausibles. Para ello cuentan con un elenco de posibilidades extensas debido al control total que ejercen en los territorios ocupados.

Una de las muchas armas que han utilizado y seguirán utilizando es hacer suyo, al pueblo ocupado, a fuerzas políticas extranjeras que tienen como única misión la salvaguarda de su sacro-santa unidad de Francia o de España, según el caso, y de esa manera asimilar a los ocupados y tejer una red de complicidades con los propios ocupantes.

Nos referimos, como o la largo de la historia de nuestro pueblo, este elemento ha sido y sigue siendo crucial para preservar los intereses de las potencias ocupantes.

En las mismas guerras carlistas nuestro pueblo tomó parte activa en un bando u otro y resulta que los líderes de ambos bandos ambicionaban solamente con hacerse con el poder emanado de España, sintiéndose plenamente españoles. La defensa de los Fueros de nuestro Estado, que en realidad eran sólo los rescoldos de lo que fueron en la época de nuestra estatalidad plena, fueron el motivo de la movilización de gentes amertzales para lanzarse en defensa de su libertad bajo el mando de un liderazgo extranjero que decía defender la libertad de Nabarra.

En 1936, cuando se produjo la deflagración armada entre dos bandos españoles enfrentados, volvimos a tomar parte en esa contienda, que no era la nuestra, para de nuevo repartirnos en ambos bandos. Efectos de aquellos tristes aconteceres los vemos aún hoy en día cuando a nuestras gentes les produce urticaria la sola presencia de la bandera rojigualda española pero se emocionan y se entusiasman con la bandera tricolor, igualmente española.

Misma procedencia, misma intencionalidad política pero no se produce el mismo rechazo.

En mención a ese trance, de 1936, resaltar el grado de análisis político de un sector del pueblo ocupado por haber sabido caracterizar esos acontecimientos en su dimensión estratégica y en consecuencia haber intentado salirse de la garras del imperialismo aprovechando su debilidad y lograr conformar un sujeto propio, organizando estructuras de Estado propio a todos los efectos.

De aquella iniciativa política llevada a la práctica deberíamos hoy reflexionar muy seriamente y aprender, para poder salir del atolladero en el cual nos han metido.

En 1939-45, cuando toda Europa quedó asolada por otra contienda bélica, en los territorios ocupados por Francia, nuestras gentes se unieron a la resistencia francesa frente a la ocupación alemana sin tener en cuenta que esos territorios ya estaban ocupados por esa potencia extranjera a la cual nos unimos.

Nos unimos a nuestro invasor para recuperar la libertad.

Francia, en esos territorios, no fue la invadida sino Nabarra, que previamente estaba ocupada por nuestros “libertadores”. Hoy en día se sigue rindiendo culto a la resistencia francesa frente al nazismo, ocultando que ellos, franceses, ocupan nuestro Estado.

En 1962, en el pacto de Munich, aquel sector del pueblo ocupado que en 1936 logró erigir estructuras de Estado con un gobierno propio en el exilio, claudicó y entregó todo lo adquirido a las fuerzas “democráticas” del Estado imperialista español, convirtiéndose éstos en “aliados nuestros” contra el régimen franquista. Como si nuestro problema fuese el franquismo y no la ocupación de nuestro Estado por dos Estados imperialistas.

En los años ochenta las llegadas al poder tanto de socialistas franceses como españoles en sus respectivos Estados y por ende en los territorios que tienen ocupados, despertó de nuevo la ilusión de nuestras gentes que intuían vientos de libertad junto a esas fuerzas, no solamente extranjeras sino ocupantes, que “apoyaban” el derecho de autodeterminación y acabaron reprimiendo a nuestro pueblo de una forma bestial, como no podía ser de otra manera.

Hoy nos vienen los que “apoyan”, no ya el derecho de autodeterminación sino de decidir, vestidos de morado y de nuevo una ola de ilusión se eleva por todo el país para dar la bien venida a los que no tienen otra misión que preservar la unidad del país del que provienen a costa de mantenernos en una situación de sometimiento e ilegalidad.

Entre una clase sub-política autóctona y colaboradora con el imperialismo y las sucesivas legiones “amigas” provenientes del exterior cuya ideología imperialista logra incrustarse en el subconsciente de este pueblo, apoyados todos ellos por los aparatos de guerra de los Estados ocupantes, la partida se torna complicada para el pueblo ocupado en el camino de la re-activación de un poder propio y acorde a los intereses de éste.

Urge por lo tanto una regeneración de la actividad política en este país que se base en una visión política propia y cuya puesta en marcha solo debe de contemplar la unidireccionalidad, fruto de la acumulación de fuerzas y ser ejecutada por el único sujeto político del país: todo el que se considere miembro de un Estado ocupado y obre por su restauración.

2 Replies to "La Quinta columna"

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    eskaldun bat abril 21, 2016 (1:32 pm)

    Totalmente de acuerdo, pero porqué escribes en español? Acaso pretendes convencer a los españoles? No es mejor apostar de na vez a concienciar a los euskaldunes de una vez, los portadores de libertad?

  • Hordago Nabarra 195 - halabedi abril 20, 2016 (8:54 pm)

    […] A continuación hemos leido el articulo de Hamabost La Quinta Columna y hemos terminado con nuestras habituales NAFAR SOLASALDIAK, donde hemos repasado … […]

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