La maldición de Malinche

El “parlamento vasco” exige que finalice la ocupación ilegal del Sahara occidental, un territorio que denuncian, nunca ha pertenecido al Reino de Marruecos. Todos los grupos “políticos” con “representación” en dicho auto-denominado parlamento han apoyado esta exigencia.

Ilegalidad es efectivamente el término adecuado a dicha situación, lo curioso es, de donde proviene esta denuncia.

Estos adalides de la libertad son la triste representación de un Estado ocupado que ellos mismos se encargan de negar y silenciar.

Se muestran muy comprensivos con la extrema situación que padece un pueblo agredido y sometido al imperialismo y a la vez, se vuelven invisibles en cuanto a denunciar la ocupación ilegal a la que está sometido su propio Estado que fue invadido y cuya ocupación manu militari sigue vigente hasta el día de hoy.

Es más, sin su valioso concurso las fuerzas de ocupación no lo tendrían tan fácil para poder mantener esta situación de ilegalidad en la que vivimos.

Se han convertido, o nunca dejaron de ser, en la punta de lanza del imperialismo en su misión de normalizar una situación totalmente anormal.

Es evidente, a estas alturas, que todos estos grupos, sin excepción alguna, que conforman un parlamento cipayo, no se identifican para nada con la nación que dicen representar y defender, de lo contrario, no asumirían ese rol de vanguardia del imperialismo y se dedicarían plenamente y como tarea exclusiva en recuperar la estatalidad arrebatada. Es decir, que no existiría y no legitimarían a un parlamento que es la clara expresión del reinado de la españolidad en tierras nabarras sino que reorganizarían la resistencia popular, paso previo a la recuperación del Estado propio.

Se muestran contrarios, violentos, soberbios y prepotentes ante las ansias de libertad de su propio pueblo, en un alarde de hipocresía sin precedentes, reprimiéndolo de todas las formas posibles para hacer de muro de contención y así erosionar y cercenar de manera continua cualquier planteamiento estratégico en la dirección emancipadora del pueblo ocupado. Nos convierten en extraños en nuestra propia tierra.

Sin embargo ante el ocupante, se muestran comprensivos, serviciales, sumisos y colaboradores.

Todo ello no se podría dar sin la incomprensible actitud de nuestro propio pueblo que da sustento a esta clase política cipaya .

Es por ello que rescatamos aquí este impresionante verso de la cantante Amparo Ochoa que describe de manera sobrecogedora la situación aquí expuesta y que dice: “Oooh… maldición de Malinche, enfermedad del presente, cuando dejarás mi tierra….cuando harás libre a mi gente.”

1 Reply to "La maldición de Malinche"

  • Hordago Nabarra 194 - halabedi abril 13, 2016 (8:59 pm)

    […] continuación hemos escuchado el artículo de HAMABOST de título “La maldición de Malinche”. Y, para terminar, hemos cerrado con nuestras habituales NAFAR […]

Dejanos tu opinión

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies