¿Confrontación democrática?

La solución a la invasión, exterminio, ocupación, sometimiento y posterior colonización de nuestro pueblo, de nuestro país que hasta entonces era un Estado conformado, debe de venir según las fuerzas aranistas, léase autonomistas (el jelkismo y sus sucesores, los que se dicen de izquierdas y abertzales ), de la mano de una confrontación democrática.

Es decir, que uno de los bandos debe de ser escrupulosamente democrático mientras restan importancia a que el de enfrente siga con su actitud totalitaria y delictiva.

Lo malo de esta confrontación “democrática”,  es que este segundo bando dispone de todo el poder y lo ejerce a sus anchas, determinando el comportamiento y la “actividad” del bando sometido.

Apelar a la confrontación democrática significaría que se dan las condiciones para ello. Hecho insólito cuando estamos hablando de un Estado ocupado. Si existiese la mínima posibilidad de confrontación democrática, ésta se daría en un Estado soberano conformado, o dicho de otra manera, la libertad precede a cualquier planteamiento democrático. No existe democracia, ni posibilidades de ella, donde no hay libertad.

Los que están guiando a nuestro pueblo por este oscuro sendero no respetan ni las más mínimas reglas que en política deben de regir.

Propagar la confrontación democrática en ausencia total de ésta y ante una relación de fuerzas totalmente adversa donde el ocupante ostenta una superioridad abrumadora en todos los órdenes frente al ocupado, es simple y llanamente corrupción política. Corruptos políticos que engañan a su pueblo desafiando para ello las más elementales reglas de la política  para su beneficio propio, el de poder seguir gestionando, a cualquier precio, los mecanismos desplegados y delegados por el invasor, convertidos en auténticas máquinas solamente concebidas para la colonización del pueblo ocupado y sometido.

Para ello deben de hacer un ejercicio de verdaderos equilibristas cuando nos inducen a pensar que partimos todos, los ocupados y los ocupantes, de una situación de igualdad, de legitimidad, donde se coloca en un mismo pedestal democrático al agresor y al agredido.

Dan por legítimo la agresión, ocupación, exterminio, ocupación y colonización de la que hemos sido victimas desde el momento en que consideran al imperialismo como una opción tan legal como la de los que se enfrentan a él. Ello deriva y acaba dando por lógica que la solución debe de venir de esa confrontación democrática visto que los agentes enfrentados ostentan, ambos dos, un pedigrí democrático.

Nosotros, la resistencia, decimos que luchar por recuperar nuestro ser y estar no es una opción sino una cuestión de supervivencia para no desaparecer como pueblo. Decimos también que el imperialismo es delito y no una opción legítima, noble y respetable.

Al ser el imperialismo un delito, frente a él, sólo cabe neutralizarlo y una vez neutralizado, juzgarlo e imponerle la condena correspondiente, proporcional al delito cometido y que ésta sea ejecutada.

No Replies to "¿Confrontación democrática?"

    Dejanos tu opinión

    Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies