A vueltas con la estatalidad

Sondeos provenientes de los aparatos mediáticos del imperialismo y “trabajos” realizados en las universidades colonizadas acaparan la actualidad de un país sometido a la insidia, el descrédito, la coacción y la amenaza directa.

Según los depredadores, y también sus propias presas, resulta que nos tenemos que plantear la idoneidad o no de disponer de un Estado propio.

Dan por hecho de que en este país no existen voces que les recuerdan que somos miembros de un Estado ocupado, de un Estado agredido, de un Estado secuestrado, con lo cual, la pregunta que plantean es totalmente incongruente. Han hecho de la incoherencia su modus operandi. Lo realmente preocupante es que este tipo de “noticias” calan en lo más hondo de nuestro propio pueblo, que sin apenas darse cuenta, lo asume como algo natural, como algo real.

Publican con un descaro descomunal sus “encuestas” sobre el grado o no de aceptación de un pueblo a ser libre, negando la mayor, que su libertad le fue arrebatada porque previamente la organizó en base a una estatalidad propia.

El simple hecho de poner en cuestión la dependencia a la que estamos sometidos por la fuerza les delata. ¿por qué un pueblo necesitaría de la libertad si ésta nunca le ha sido arrebatada? ¿Acaso no somos un pueblo libre? ¿Han sido secuestradas instituciones propias, leyes, cancillerías y jefaturas de ese pueblo? ¿Ha sido derrotado un ejercito legítimo y organizado por ese pueblo? ¿Han sido invadidos y ocupados territorios controlados por ese pueblo, que según ellos, parte de la nada?

Cuantas preguntas molestas para la delincuencia imperialista organizada y sus colonizados aborígenes que hicieron dejación de su propia historia reciente, tirando por la borda todo este potencial político, que no supieron ni quisieron nunca transmitírselo a las generaciones venideras, para que éstas, armadas de la suficiente auto-estima política se lanzasen a la conquista de la libertad arrebatada con los mimbres ideológicos suficientes para salirse, al fin, de esta situación de ilegalidad y recuperar nuestra expresión política que nos corresponde como pueblo: nuestro Estado.

Organizar la resistencia y preparar una ofensiva en pos de la recuperación de la libertad varía mucho si la contemplamos desde una óptica de Estado ya conformado o si partimos de la nada, de un pueblo sin pasado, sin adn, errante y fantasmagórico que vive de leyendas, como bien se han encargado de inculcarnos los opresores. Un pueblo que nunca resistió, que nunca se organizó, que nunca se constituyó.

Hay que poner cerco a estos ataques, a esta violencia, y proclamar bien alto y claro que somos un Estado ocupado y que no estamos dispuestos a cuestionar nuestra estatalidad, a renunciar a ser nosotros mismos. La desocupación de nuestros territorios por parte de los dos Estados que han delinquido, invadiéndolos, ocupandolos y asentándose en ellos, es el único planteamiento estratégico de nivel político que se pueda dar en el seno de un pueblo ocupado.

No Replies to "A vueltas con la estatalidad"

    Dejanos tu opinión

    Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies