La primera batalla de Orreaga

LEHOINABARRA

Aitzol Altuna Enzunza

El año 768 fue catastrófico para el ducado Akitano-Baskón. Las luchas entre el rey de los francos Pipinio el Breve, hijo del gran Carlos Martel y el príncipe akitano-baskón,Waifre, nieto del Eudon el Grande, fueron constantes, y en ese 768 fue asesinado Waifre por los suyos, el desastre fue total y comenzó el dominio franco real sobre Akitania (territorio entre los ríos Loira y Garona).
Murió poco después Pipinio el Breve, que dejó a su hijo Carlomagno Austrasia y el resto a su hermano Carlomán, salvo el ducado de Akitania-Baskonia, que la dividió entre los dos. Es significativo que la primera vez que aparece escrita la palabra “Nabarra” es en las crónicas francas hacia el año 769, un año después de la muerte del gran duque de Baskonia Waifre. Ese mismo año 769 Carlomagno construyó junto a Burdeos la fortaleza de “Franciacum”, entonces frontera entre baskones y francos.
Motivos de la expedición de Carlomagno
En la Encilopedia Auñamendi del historiador ronkalés Bernardo Estornés Lasa nos dice: “Era el 777, Carlomagno había reunido en Paderborn (hoy Renania del norte-Westfalia) una Asamblea donde iba a recibir la sumisión de los sajones vencidos después de dura lucha. Con esta expedición a Sajonia daba cima a las dos empresas militares emprendidas por su padre Pipino: la de Sajonia y la de Italia. El rey Carlos (Carlomagno, Carlos el Grande) tenía en esta ocasión un momento de respiro para escudriñar por qué lado de sus fronteras podría ensanchar su imperio en ciernes. Y en ese momento oportuno llegan a la Asamblea, como consignan los «Annales Regii», dos jefes sarracenos, Ibn al-Arabi (Suleiman), wali de Zaragoza (Saraqusta), y el hijo de Yuseph, acompañado de su yerno. Los nuevos «Annales Regii», escritos veinte años después, hacia 805, añaden algo más: «En el mismo lugar (Paderborn) y tiempo, vino a la presencia del rey un sarraceno de Hispania llamado Ibin al-Arabi, con otros sarracenos amigos suyos, entregándose junto con las ciudades que les había encomendado el rey de los sarracenos” (…) “Carlomagno se proponía, no solamente «apoderarse de algunas ciudades», sino asentar dicha frontera, y como hábil político que era, aprovechaba toda disidencia en Al-Andalus ”.
Los Anales Mettenses Priores escritos sobre el año 805 (Metz), explican que Suleiman ibn al-Arabi regía las ciudades de Barcelona y de Gerona: «silencian el desastre, pero son valiosísimos por cuanto anotan expresamente la ruta seguida por Carlomagno entre Aquitania y Pamplona», explica José María Jimeno Jurio.
A Baskonia llegan todas estas gentes a través de la calzada romana que iba desde Burdeos hasta Astorga y que atravesaba Garazi (San Juan de Pie de Puerto) y Orreaga (Roncesvalles), la autopista de entrada a la Península Ibérica y que todos ellos usaron. El Anónimo de Rávena (s.VII pero con documentos de los siglos III y IV) habla de una vía romana por la costa baskona con nombres desconocidos y otra por Turisa (El Espinal, cerca de Orreaga), para bajar por Ejea y que se juntaban en Pamplona. “La ruta de Roncesvalles había sido la más utilizada anteriormente por diversos invasores, por Pompeyo durante la guerra contra Sertorio y por Augusto en las Guerras Cántabras” asevera Santiago Segura Munguía. La vía romana iba por Lepoeder a Ibañeta por el monumento romano en Urkullu que festeja una victoria.
Carlomagno mandó parte de su ejército por el paso de oriental de los Pirineos de Le Perthus (Coll de Panissars, Rosellón catalán), y así recoger la rendición de las ciudades de Gerona o Lleida, probablemente prometidas en el Pacto de Paderborn, para pasar él los Pirineos por Orreaga-Roncesvalles. Para llegar a Zaragoza Carlomagno bajó a Pamplona, tal y como señala la crónica silense, además de atravesar la Tudela musulmana. Zaragoza ya había sido asediada sin éxito en el 541 por los reyes francos merovingios.
Carlomagno llegó a Zaragoza en mayo o junio del año 778, pero la fortaleza de la rica Zaragoza estaba sublevada al mando de su alcalde Al Hussayn y no se rindió, Carlomangno la sitió con sus 10.000 hombres (según historiadores modernos, frente a los 20.000 de la Chanson de Roldán), y tomó como rehén a Suleiman. En estas que los recién conquistados sajones se alzaron por su libertad aprovechando la ausencia del rey y del núcleo principal de su ejército, lo cual amenazaba la cercana capital franca de Aquisgrán, Carlomagno no lo dudó y alzó su campamento, las tropas musulmanes salieron en su persecución para liberar a sus rehenes, lo cual parece que consiguieron. Los soldados francos, la mayoría mercenarios, no vieron satisfechas sus expectativas de botín, por lo que las tropas francas saquearon todo lo que pudieron a su vuelta y sembrando el terror. La capital de los “nauarri”, Pamplona, fue destruida y su población diezmada.
El cronista coetáneo a los hechos de Annales Regii comenta al respecto: «Destruida Pamplona, subyugados los hispanos (los musulmanes) y baskones también los nabarros (baskones del sur pirenaico), regresó a las partes de Francia».
Los baskones no parecían ofrecer resistencia. Pero cuando Carlomagno y su magnífico ejército salían ya a campo abierto en una fila desordenada de más de 10 kilómetros, miles de vascos o baskones atacaron desde lo alto de las montañas al grueso del ejército carolingio, el prefecto de Bretaña y sobrino de Carlomagno, el duque Roldán, los guía. La victoria vasca fue total y Roldán murió en el fragor de la batalla.
Según la tradición franca, los 12 pares de Francia, las 12 familias más importantes del reino franco, habrían muerto en esta batalla, entre ellos el senescal de Carlomagno (el primero entre los caballeros): Eggihardo o Aggiardo y el famoso Roldán (el único par de Francia que se puede considerar histórico), prefecto de Bretaña y sobrino de Carlomagno.
Jimeno Jurio en “El mito del Camino Alto entre Roncesvalles y Saint-Jean Pied de Port”” creía que la batalla tuvo lugar en Luzaide-Valcarlos, pero es muy escarpado para un ejército fácilmente emboscable, aunque los peregrinos en el siglo XII usaban ese camino según consta en “La guía del Peregrino” del año 1139: “muchos peregrinos a Santiago la toman cuando no quería subir a la montaña ”.
Otra hipótesis es que desde Orreaga (962 m.) pasaran los francos a Ibañeta (1.066 m) bordeando Astobizkar, donde esperarían los baskones que los conducirían al profundo barranco, para intentar llegar hasta Bentarte (1.222 m) y bajar a Donibane Garazi. Incluso la batalla pudo darse en las mismas alturas .
En esta batalla, un importante contingente de un ejército ligero y organizado, veterano de mil batallas contra francos y musulmanes (antes, aunque en menor medida, contra visigodos), habría derrotado a otro ejército, el más poderoso de Occidente, desconocedor del terreno y que venía de una campaña contra los musulmanes y el asedio a Zaragoza.
El estímulo baskón pudo ser variado, destacando la venganza por la muerte de Waifre o la quema de Pamplona, pero ante todo, sería una batalla por mantener su independencia y parar el avance del Imperialismo franco. Lupo II, “Otsoa” en euskera, 768-778, que por primera vez mandó sólo sobre Baskonia y no sobre Akitania, fue el buruzagi que derrotó a Carlomagno en Orrega-Roncesvalles en el 778.
Según el historiador Jimeno Jurio, en esta batalla también podían haber participado, además de los nabarros, baskones del norte pirenaico, baskones bearneses, y gente baskona del Bigorre, e incluso baskones de la actual Gipuzkoa, como lo atestiguaría un documento lapidario de San Juan en Pasaia (Pasai Donibane), el cronista franco Gregorio Tours (s.VI) ya hablaba de barcos francos que arribaban “a la región de Cantabria”, por tanto no es tan descabellado que se dieran batallas navales entre francos y baskones. .
Lo que no parece que hubo en esta batalla fueron musulmanes pues ninguna de sus crónicas mencionan esta batalla, pese a la opinión de historiadores como Lacarra o Menéndez Pidal . Es más probable que las crónicas tardías añadieran este elemento que embellecía y ennoblecía la perfidia del propio Carlomagno, al cual sólo le movió la posibilidad de un suculento botín, lejos de la cruzada contra musulmanes que trataba de convertir la poesía épica esta gran derrota del que pretendía ser un nuevo César romano.
Los francos crearon “marcas” o fronteras al estilo de la “limes romanas” con los territorios conquistados a los musulmanes y Carlomagno se vengó de esta gran derrota sufrida creando fracciones territoriales en el norte de la Baskonia Continental y Akitania, con numerosos Señores feudales al frente y alentando la división entre las principales familias akitanas y baskonas, nombrando a su propio hijo, Ludovico Pío o Luis el Piadoso, rey de las mismas.
En la descripción de la Batalla de las primeras crónicas, se ve que beben de las mismas fuentes francas, así, en “Vita Ludovici”, en el año 840, un monje limousin biógrafo de Ludovico Pío (el hijo de Carlomagno), versado en astronomía por lo que es conocido como “El Astrónomo”, dice sobre esta batalla: “Pero cosa cruel para describir, la gloria de su feliz paso que fue manchada gravemente por la cambiante fortuna, infiel y versátil. En efecto, cuando se hubieron acabado las empresas en Hispania, después de una feliz marcha de retorno, sobrevino el revés: hombres de la retaguardia fueron masacrados en la montaña. Como sus nombres son bien conocidos, me dispenso de citarlos ”.
La descripción más completa de la Batalla con nuevos datos nos la da el poeta sajón Agilberto, (por tanto dentro del territorio ocupado por los francos) un siglo después de los hechos, el cual versificó en cinco libros los acontecimientos entre los años 771 y 814, basándose en fuentes muy conocidas en su época : “como [Carlomagno] hubiera llegado, a su regreso, a la zona más interior del Pirineo y, con sus tropas exhaustas, estuviera ya franqueando los estrechos desfiladeros que se abren entre sus collados, los baskones se atrevieron a tenderle una emboscada al pie de la cumbre de esas montañas e intentaron combatir de nuevo. En fin, habiendo atacado a la retaguardia del ejército del rey, primero abaten a los soldados cono proyectiles, lanzados desde la altura de sus colinas
La desventaja del estrecho lugar puso a los francos en condiciones de inferioridad, aunque aventajaban a los atacantes en armas y en valor.
El rey ya se había adelantado y lo seguí, rezagado, el resto del ejército, ocupado en transportar la impedimenta, que obstaculizaba su marcha, haciéndose más lenta.
Ante este ataque, el pánico invadió al ejército: los soldados quedan desconcertados por lo súbito y tumultuoso del mismo y la turbamulta nefanda de aquellos bandidos victoriosa, se apodera de un inmenso botín y causa muchos muertos.
En efecto, cayeron algunos paladines, a quienes se había encomendado la custodia del rico tesoro real, que enriqueció a los bandidos con sus espléndidos despojos [por tanto no se trataba de la cola con su artillería, sino el centro con su rico botín, lo que encajaría con la importancia atribuida a los muertos en la batalla].
Tras esta hazaña, los enemigos emprenden rápidamente la fuga por los desviados caminos del vasto bosque; conocían perfectamente las cumbres de las montañas, los apartados escondrijos de las selvas y las profundidades de las cuevas del valle.
La desbandada, que impedía su búsqueda, y la noche, que se echó encima, impidieron oda venganza. Y, como una fechoría quedó sin castigo. Tristes nubarrones sobre la mente del rey, que recobró después la serenidad gracias a múltiples victorias”.
En el siglo XI, una segunda redacción de los Annales Regii dice “Habiéndose decidido a regresar se internó [Carlomagno] en las selvas de los Pirineos, en cuya cumbre los baskones le habían tendido una emboscada. Atacan la retaguardia y siembran un gran desorden en todo el ejército, y aunque, los francos eran evidentemente superiores a los baskones tanto por el armamento como por al valor, sin embargo, la desigualdad del territorio y la diferencia en el modo de combate causaron su inferioridad. En esta batallar fueron muertos lo mayor parte de los paladines que del rey. Los bagajes fueron tomados y el enemigo se eclipsó inmediatamente gracias a su conocimiento del terreno”-
Los francos escribirían la famosa canción de gesta sobre la batalla de Orreaga-Roncesvalles conocida como la “Chanson de Roland” sobre el año 1100 que consta de 4002 versos, es el cantar de gesta más antiguo escrito en lengua romance en Europa y supuestamente escrito por monje normando de nombre Turoldo, considerado también el primer texto en francés, es conocido también como “manuscrito de Oxford”, donde los vascos se convierten en sarracenos (musulmanes) y los francos son maravillosos caballeros católicos, aunque cuando va a morir Roldán dice:
“Los filos de Durindana
al vascón no le han mellado,
ni este fuerte y duro acero
pudo resistir su brazo.
Estando en estas congojas,
Alzó los ojos llorando,
Y por una cuesta arriba
Huyendo vio a Carlomagno:
Solo, triste y sin corona,
De sangre bañado, Y al dolor de verlo así
¡muerto cayó del caballo!”.
Esta Batalla supuso un respiro al imperialismo franco para los baskones pero también para Bretaña, y creó las bases del reino nabarro, que nacerá oficialmente en el 824 tras otra derrota franca con los condes Eblo y Aznar mandados por el hijo y nieto de Carlomagno, Ludovico Pío y Pipinio, otra vez en el desfiladero de Orreaga, cuando el ejército baskón se organizó entorno a su caudillo Eneko Aritza aliado con sus hermanos uterinos de los Banu Casi, terratenientes baskones del sur convertidos al Islam.
Entre los numerosos cantos y poemas escritos por los baskones a lo largo de la historia, el más famoso de ellos es el “Canto de Altabiscar” del baionés Eugene Garay de Monglave (escrito en francés en 1845) y traducido al euskera por un amigo suyo que canta:
ALTABIZKARKO KANTUA
Oihu bat aditua izan da
Eskualdunen mendien artetik,
eta etxeko jaunak bere atearen aitzinean zutik,
idekitu beharriak eta erran du:
“Nor da hor? Zer nahi daute?”
eta xakurra, bere nausiaren oinetan lo zaguena
altxatu da ata karrasiz
Altabizkarren inguruak bate ditu.
Ibañetaren lepoan harrabots
bat agertzen da,
urbiltzen da, arrokak esker eta eskuin jotzen dituelarik;
hori da hurrundik heldu den armada baten burrunba.
Mendien kopetetarik guriek errespuesta eman diote;
berek duten seinua adierazi dute,
eta etxeko jaunak bere dardak zorrozten ttu.
…………………………………………..
Zer nahi zuten gure mendietarik
Norterko gizon horiek?
Zertako jin dira guro bakearen nahastera?
Jaungoikoak mendiak in, dituenean, gizonek
ez pasatzea nahi izan du.
Reinan arrokak biribilkolika erortzen dira,
tropak lehertzen dituzte.
Odola xurrutan badoa, haragi puskak dardaran daude.
Oh! Zenbat hezur karraskatuak! Zer odolezko itsasoa!
Eskapa! Eskapa! Indar eta zaldi dituzuenak.
Eskapa hadi, Karlomano errege, hiru luma beltzekin eta hire kapa gorriarekin;
hire hiloba maitea, Errolan zangarra, hantxet hila dago;
bere zangartasuna beretako ez du izan.
Eta orain, Eskualdunak, utz ditzagun arroka horiek.
Jauts ghiten fite, igor ditzaugun gure dardak
eskapatzen direnen kontra.”

No Replies to "La primera batalla de Orreaga"

    Dejanos tu opinión

    Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies